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by Zigor Maritxalar Zigor Maritxalar No hay comentarios

La Justicia Organizacional, un triunfo más allá del rendimiento económico

A lo largo de mi trayectoria, tanto en el sector educativo como en el empresarial, he aprendido que el éxito de una compañía no se mide únicamente por su rendimiento económico, sino también por cosas como su compromiso con la justicia. En este sentido, me refiero a una justicia que se refleja en la comunicación clara, el respeto por los derechos y obligaciones, y una cultura de meritocracia.

Si lo deseas, te desarrollo esta reflexión.

Transparencia Comunicativa

A mi parecer, la claridad en la comunicación es el cimiento de una empresa justa. Durante años, he sido testigo de cómo la opacidad y una comunicación deficiente desencadenan conflictos y erosionan la productividad. Un líder justo debe ser capaz de transmitir sus expectativas y visiones con claridad y consistencia, proporcionando retroalimentación constructiva de forma regular.

Es necesario también un reconocimiento genuino del esfuerzo y la dedicación. Este no solo valora el trabajo bien realizado sino que también honra los logros pasados, estableciendo un legado de éxito que impulsa y motiva. No debe subestimarse el valor de la memoria organizacional, aquella que retiene y celebra los triunfos anteriores como elementos formadores del presente.

Integridad Ante el Éxito y el Fracaso

Un ejemplo que ilustra la importancia de la justicia en el contexto empresarial es el ascenso y caída del carismático fundador de Uber, Travis Kalanick. Su liderazgo, marcado por un impresionante crecimiento empresarial, se vio manchado por prácticas que eventualmente socavaron la confianza en la empresa.

Kalanick, demostró inicialmente cómo una visión audaz y un enfoque disruptivo podían revolucionar una industria entera. Sin embargo, con el tiempo, su liderazgo también reveló sombras. Los informes de una cultura de trabajo tóxica, prácticas poco éticas y una falta de respeto por las normas regulatorias y laborales comenzaron a emerger.

El entorno de Uber bajo Kalanick, aunque eficiente en términos de crecimiento y expansión, se vio plagado de escándalos. Desde acusaciones de espionaje corporativo hasta una cultura descrita como agresiva y excluyente, el enfoque de Kalanick hacia la dirección dejó mucho que desear en términos de justicia y equidad. Este caso se ha convertido en un estudio de cómo no liderar, y cómo las prácticas injustas eventualmente conducen a una crisis de liderazgo y confianza.

Cultura de Meritocracia

El principio de meritocracia sostiene que cada empleado debe tener las mismas oportunidades de crecimiento y éxito basadas en su mérito y esfuerzo, sin influencia de favoritismos o políticas internas. En mi propia experiencia, he buscado fomentar un entorno donde el talento sea reconocido y recompensado de manera justa. Este enfoque no solo es ético, sino que también impulsa a todos a dar lo mejor de sí, sabiendo que su esfuerzo será valorado adecuadamente.

Erradicar la Toxicidad 

Siempre he priorizado la creación de un entorno de trabajo saludable, uno donde comportamientos irascibles o prepotentes no tengan cabida. La tolerancia a conductas tóxicas, no hacen más que corroer la moral de la compañía  y obstaculizar el progreso colectivo. La responsabilidad de un CEO es no solo identificar estas actitudes negativas, sino también abordarlas. Una cultura que no cuestiona tales comportamientos se arriesga a perpetuar un sistema de desequilibrio, minando así el núcleo del tipo de proyecto que nos esforzamos por construir.

Justicia Organizacional

Establecer y mantener la justicia organizacional es un proceso continuo que requiere un liderazgo decidido y una dedicación inflexible a los principios de equidad. No es suficiente con instaurar políticas; se trata de vivir y respirar equilibrio en cada decisión y acción dentro de la empresa.

En el proceso de construcción de una justicia organizacional genuina, se enfrentan desafíos constantes que exigen adaptación y mejora continua. La justicia organizacional debe ser dinámica, evolucionando junto con la sociedad y las personas que la conforman. No puede ser vista como un concepto estático, sino como un organismo vivo que se adapta a los nuevos escenarios.

El Futuro de la Justicia Organizacional

El futuro exige líderes que miren más allá de la gestión cotidiana y se atrevan a cultivar una filosofía de equidad y justicia. Las compañías que continúan este camino no solo aumentan su rentabilidad a largo plazo, sino que también crean entornos de trabajo positivos que alientan a los empleados a alcanzar su máximo potencial, reteniendo así el talento y evitando su fuga hacia otras oportunidades.

La justicia en el ámbito empresarial es más que una cuestión de ética; es una inversión en un futuro equitativo. Es un componente que refuerza la integridad y la reputación de una compañía, atrae y mejora la relación con clientes y socios. Aquellas empresas que la adoptan demuestran una visión profunda y un compromiso con la excelencia y la responsabilidad social.

Así pues, permíteme un consejo que siempre aplico y es que tienes que asumir la responsabilidad de liderar con el ejemplo, comprender que el éxito de una empresa está indisolublemente ligado a la justicia con la que opera. Recordar que cada decisión tomada hoy resonará en la cultura de la empresa de mañana. Y es saber que, aunque la justicia organizacional requiere un esfuerzo incesante, los frutos que cosecha son un legado duradero de cualquier organización que aspire no solo a prosperar sino a marcar una diferencia positiva en el mundo.

Recuerda también que ser un líder justo es ser un visionario, un estratega y, lo más importante, un guardián de valores que cimientan el bienestar y el progreso de la empresa y todos sus miembros. 

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La importancia de la empleabilidad como objetivo final de la formación

Hemos hechos grandes avances desde los inicios de la educación con los primeros libros de texto redactados en escritura cuneiforme en el año 2.000 A.C, pasando por el renacimiento y la sed de conocimiento del antiguo continente, hasta los primeros 20 años de este siglo donde las tendencias educativas ponen en el centro la personalización del aprendizaje del alumno, integrando al profesor, al currículo y al contexto dentro del proceso y dando paso al uso de las nuevas tecnologías como herramientas principales. 

Desde entonces, los logros en materia educativa son muchos y cada paso que se ha dado hacia delante tiene un valor incalculable. Pero seguimos manteniendo un compromiso con los alumnos del presente y del futuro, por lo que la formación y sus contenidos no pueden dejar de evolucionar.  

Hoy en día, en una sociedad que ya cuenta con unas bases sólidas en materias de educación, es hora de permitirnos el lujo de volvernos exquisitos -si se me permite el uso de la palabra-, y refinar los requisitos en cuanto a calidad de la educación. 

Como llevamos tiempo viendo, la Formación Profesional es cada día una opción más elegida y aceptada en los hogares de nuestro país. Tanta es la evolución y el cambio que ha sufrido la FP, que el pasado año las empresas han demandado más candidatos con titulación de Técnico y Técnico Superior que graduados universitarios. 

Pero esto no se ha conseguido del día a la mañana ni es una cumbre a olvidar una vez conseguida. Estos datos optimistas deben servir de indicador y piedra de apoyo para reforzar aquello que se está realizando correctamente. 

En este caso, si queremos seguir aportando a la sociedad una vía más rápida y segura al mercado laboral, es necesario seguir uniendo esfuerzos en una formación orientada a la empleabilidad. 

Las habilidades blandas, el siguiente paso en una formación con foco en la empleabilidad 

Para saber qué es lo que necesitan tener nuestros alumnos a la hora de enfrentarse al mercado laboral no podemos mirar en otro lado que no sea en el jugador clave en esta parte del ciclo; el tejido empresarial. 

Son las empresas participes de este las que viven la actualidad de primera mano y tienen la llave para identificar las necesidades del aquí y ahora. 

Según la Asociación para el Desarrollo del Talento, anteriormente denominada Sociedad Americana de Capacitación y Desarrollo, cuyo objetivo es la ayuda a aquellos agentes que desarrollan talento en el lugar de trabajo, existen unas habilidades claves para la formación con vistas a la empleabilidad. 

Muchas de ellas, sorprendentemente, están más relacionadas con las denominadas “soft skills” o habilidades blandas que con un requerimiento de conocimientos técnicos específicos. 

Habilidades comunicativas

Las habilidades o competencias comunicativas son aquellas relacionadas con los procesos lingüísticos que desarrollamos durante nuestra vida para ser capaces de participar eficientemente y desenvolvernos con destreza en la cultura y ámbito social. 

Aplicado al ámbito educativo, podemos centrar el concepto alrededor de las capacidades que tiene una persona para escribir, leer, hablar y escuchar. Además, viviendo en la era digital, estas habilidades tienen que ser transversales a la comunicación tanto en persona como a través de las herramientas digitales.  

Para ser capaz de cumplir esta necesidad, la formación debe adaptarse a las nuevas tecnologías y proporcionar a los alumnos plataformas donde practicar y mejorar ambos aspectos de esta “soft skill”

Ejemplos concretos de medidas para fomentar el ejercicio de las competencias comunicativas en el caso de la Formación Profesional se pueden observar en las metodologías de aprendizaje online o semipresencial y las tareas de entrega obligatoria de sus evaluaciones continuas.  

Con estas pruebas de evaluación continua, se requiere que los estudiantes pongan en práctica su comprensión lectora y expresión escrita, a la vez que establecen una relación en la que deberán escuchar y expresarse correctamente con su tutor/a.  

Finalmente, se establece en segundo plano una relación con entornos virtuales como los campus virtuales donde se refuerzan las habilidades digitales de los alumnos.  

Inteligencia emocional y autogestión del tiempo

Por otro lado, la inteligencia emocional y autogestión del tiempo son habilidades que cobran gran importancia como consecuencia del cambio de los ambientes laborales hacia espacios más colaborativos donde el trabajo en equipo prima sobre el individualismo. 

En una era donde cada día más empresas adoptan modelos de trabajo como el Agile o SCRUM, muy ligados con el trabajo en grupo y la comunicación fluida, es imprescindible preparar a nuestros estudiantes para saber sacar el máximo partido a estas habilidades. 

Para ello, durante la etapa formativa debemos enfocarnos en un desarrollo de competencias como la autoestima, la motivación y el trabajo por objetivos o las capacidades de planificación. 

En este caso y a riesgo de sonar redundante, vuelve a entrar en juego el modelo de estudio online o semipresencial basado en trabajos con fechas de entrega cerradas. 

Con estas entregas o tareas se consigue que los alumnos empiecen a desarrollar sus habilidades de autogestión del tiempo y capacidades de planificación desde el primer día de formación. 

Al depender sólo de sí mismos (ya sea individualmente o en equipos) para completar las pruebas de evaluación, los estudiantes ejercitan la motivación y autoestima que tan beneficiosas serán el día que deban incorporarse a un ambiente laboral dinámico donde dependerá de ellos mismos para cumplir las entregas y objetivos impuestos. 

Es importante suplir la salida del mercado laboral de talento senior altamente cualificado por jubilaciones mediante la incorporación de jóvenes empleables capacitados para ocupar su lugar. 

Por ello, seguir mejorando la empleabilidad de estos, y por tanto seguir colaborando con el correcto funcionamiento de la economía del país, debe ser una de las principales prioridades en el ámbito educativo. 

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Por qué 2021 es el año de la FP

Son muchos los periódicos que han recogido este inicio de curso el fenómeno causado por el auge de la Formación Profesional como opción preferida en los hogares de nuestro país. 

El esfuerzo continuo que se realiza en la mejora y actualización de este modelo formativo, sus contenidos y metodologías, ha llevado a lo que podríamos considerar la cumbre de la FP hasta el momento. Una situación que, de haberla escuchado hace una década, habría sonado a imposible. 

Pero no es de extrañar que haya llegado un momento en el que tanto los jóvenes como sus círculos hayan comenzado a apreciar la Formación Profesional como una salida rápida y segura hacia el futuro laboral que desean.  

Tal ha sido el cambio en las preferencias en la elección de educación postobligatoria, que este año se ha producido un “boom” en la FP que ha llevado a que la oferta de plazas se haya visto superada con creces por la demanda. 

Origen del boom 

Como mencionaba anteriormente, la formación profesional ha pasado de ser una opción para aquellos que no se veían capaces de cursar una titulación universitaria a ser la opción preferida por muchos, incluyendo titulados universitarios que buscan un cambio de sector o una inserción laboral más rápida y segura.  

De hecho, en los últimos años se ha podido observar cómo el número de estudiantes matriculados en FP en nuestro país no ha parado de subir.

En el curso 2019-2020 se registró un aumento del 18,6% respecto al lustro anterior en las matriculaciones, llegando casi a los 900.000 alumnos de FP. Y en el curso pasado, 2020-2021, la pandemia no hizo otra cosa que consolidar esta tendencia al alza de la formación profesional, aumentando el número de matriculaciones en más de 16.000 estudiantes. 

Si observamos lo acontecido en el caso de la comunidad de Madrid y Cataluña, donde 25.000 y 20.000 alumnos respectivamente se han quedado a las puertas de su titulación elegida, podemos asumir que esta tendencia de crecimiento que ha hecho pico este año aún tiene mucho camino por recorrer en el futuro. 

La nueva Ley de la FP 

Por su lado, la luz verde a la Ley de Formación Profesional no hará más que proveer con un punto de apoyo a la FP para catapultarse a la cabeza de la lista de opciones preferidas por los jóvenes a la hora de elegir educación postobligatoria. 

Esta ley que viene acompañada de unos 2.000 millones de euros propone entre otras medidas la integración la FP del sistema educativo y la FP para el empleo. Además, acelera la inserción laboral adelantando el contacto con la empresa al primer trimestre e incluyendo que se deba cursar entre el 25% y el 50% de las materias en la compañía, en lugar del centro de formación como se venía haciendo hasta el momento. 

El fomento de esta inserción laboral temprana junto con la falta actual de profesionales en muchos sectores, va a crear un ecosistema muy favorable para los estudiantes y titulados en FP que no va a hacer otra cosa que reforzarse en los próximos años. 

Camino seguro a la inserción laboral 

De acuerdo con los datos del informe de Infoempleo y Adecco sobre empleabilidad y Formación Profesional más reciente, la FP se ha convertido durante el último año en la formación más demandada por las empresas de nuestro país.  

Este año la Formación Superior ha desbancado por primera vez a la formación universitaria alcanzando un 41,3% en las ofertas de empleo que solicitaban profesionales en posesión de Ciclo Formativo de Grado Medio o Superior en FP frente al 38,8% que solicitaban graduados universitarios. 

Además, no solo aumentan el número de ofertas de empleo que demandan específicamente un perfil FP, sino que también lo hace la calidad de estas. Según el informe, este año se incrementa el porcentaje de ofertas destinadas a cubrir puestos de dirección y mandos intermedios mientras descienden las que buscan técnicos y empleados. 

En definitiva, la Formación Profesional está encaminada a vivir un gran crecimiento en prestigio y salidas laborales. Y los jóvenes de nuestro país lo saben. 

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Los beneficios de estudiar una profesión STEM para las generaciones futuras

Seguramente habréis oído mencionar en los últimos años el término STEM pero es posible que dudéis acerca de su significado. El acrónimo STEM (cuya procedencia deriva de la abreviatura en inglés de Science, Technology, Engineering and Mathematics) se refiere a las especializaciones laborales relacionadas con estos campos. Por tanto, podemos decir que las profesiones STEM son aquellas estrechamente ligadas a las siguientes materias de conocimiento: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

De forma intrínseca, estas cuatro áreas de investigación engloban una gran variedad de titulaciones académicas, tanto el mundo universitario como el de la Formación Profesional. Dentro de ambas etapas formativas, cuentan con un abanico ilimitado de formaciones que comprenden desde la Robótica hasta la Astrofísica, pasando por la programación informática, la inteligencia artificial o la medicina. Hoy en día, todas estas carreras son las más conocidas en la sociedad, pero lo cierto es que cada día surgen nuevos puestos de trabajo asociados a las disciplinas STEM, que responden a las nuevas necesidades creadas tanto por el tejido productivo de nuestro país como por la sociedad en su conjunto. Estamos hablando de profesiones relacionadas con el procesamiento de datos (Big Data), Realidad Virtual y Realidad Aumentada, comercio electrónico, Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas (IoT), etc.

Una vez definido el concepto, procedo a responder a las siguientes cuestiones: ¿cuáles son las ventajas reales de decantarse por una titulación STEM? ¿supone un futuro laboral asegurado para las generaciones futuras? Numerosos estudios sobre tendencias laborales han destacado el notable crecimiento de oportunidades en estas áreas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) apunta que, para 2030, el 80% de las oportunidades laborales del presente desaparecerán y serán reemplazadas por perfiles que cuenten con una capacitación en áreas STEM.

¿Por qué los perfiles STEM son los más solicitados por las empresas?

De forma paralela, y mirando a la próxima década, el 85% de los puestos de trabajo que se crearán relacionados con las nuevas tecnologías aún no existen en el mercado laboral. Así lo señala el último informe de la consultora internacional Randstad sobre tendencias de talento en 2020. Por ello, muchos centros educativos están poniendo el foco en formar profesionales flexibles y resolutivos, con un especial énfasis en trabajar habilidades como la adaptabilidad dado el carácter cambiante del entorno laboral que obliga a actualizarse constantemente.

Sumidos en pleno auge de la era de la información y la tecnología, es normal que la demanda de perfiles técnicos haya crecido en los últimos años. Una demanda a la que contribuye, por una parte, la automatización de procesos, especialmente en actividades como la producción y manufactura y por otra, el consumo exponencial de productos y servicios tecnológicos. Todos ellos diseñados por perfiles científicos y técnicos. En definitiva, titulados en las áreas STEM.

En educación, es esencial contar con una participación constante del mundo empresarial para asegurar una transición permanente entre los trabajos que desaparecen y los que se crean

No obstante, y a pesar de que las empresas necesitan cada vez más este tipo de profesionales, el sistema educativo produce suficientes titulados en este tipo de disciplinas para cubrir la demanda. Tal es la escasez de estos perfiles que, según los últimos datos proporcionados Adecco, consultora referente en selección de talento en España, un 10% de vacantes se queda sin cubrir por falta de talento y un 20% de las empresas tienen que redefinir sus requisitos para encontrar un candidato.

Siendo así la situación, todo parece señalar en una única dirección: un déficit en la orientación académica que se origina mucho antes de llegar a la etapa de acceso al mercado laboral. Según los últimos datos de del Ministerio de Educación y FP, del total de matriculaciones en 2020, solo un 17,9% de los estudiantes se decanton por las carreras más técnicas.

En definitiva, dentro de la educación y el aprendizaje tanto de las generaciones presentes como de las venideras, será esencial contar con una participación constante del mundo empresarial para asegurar una transición permanente entre los trabajos que desaparecen y los que se crean.

¿Qué habilidades son necesarias para estudiar una profesión STEM?

A la luz de estos datos, ¿deberíamos alentar a todos los jóvenes para que estudien una carrera STEM? ¿qué habilidades innatas debería tener un estudiante que se decante finalmente por para cursar una titulación relacionada con estas disciplinas?

Evidentemente, llegado el momento de escoger una titulación de este tipo, parece claro que lo más lógico para abordar esta decisión profesional con éxito es sentir una cierta atracción por el ámbito científico o tecnológico. A partir de ahí, bastará con contar con algunas de estas habilidades comunes a cualquier carrera STEM:

  • Creatividad, altamente beneficiosa a la hora de resolver problemas o desarrollar ideas innovadoras.
  • Buena disposición para el trabajo en equipo, indispensable para trabajar de forma colaborativa con otros profesionales y sacar adelante proyectos de forma conjunta teniendo en cuenta distintas perspectivas.
  • Facilidad para el análisis, muy común en el área de investigación y desarrollo de proyectos.
  • Destrezas matemáticas, claves en algunas de estas titulaciones para hacer cálculos y mediciones.
  • Habilidades técnicas, con las que aplicar los conocimientos teóricos a la realidad.

Fomentar el estudio de profesiones STEM entre la juventud es una cuestión inaplazable para cumplir con la agenda tecnológica de los próximos 10 años.

¿Qué empleos STEM son los más requeridos en el mercado laboral?

  • Desarrollador/a de web o multidispositivo. Uno de los perfiles más populares dentro del sector tecnológico. En función de la actividad económica y de las necesidades específicas de cada empresa, los/as desarrolladores crean aplicaciones adaptados a sus requerimientos.
  • Administradores de Sistemas Informáticos. Su principal cometido será el de mantener y garantizar que todos los servidores donde se aloja la información de cualquier empresa, funcionan correctamente.
  • Expertos en Big Data. Según datos del INE, durante el primer trimestre de 2019 una de cada tres compañías en nuestro país formadas por más de 250 trabajadores utilizaron el Big Data. ¿Sus funciones? Estudiar y analizar las grandes cantidades de información que se almacenan durante los procesos empresariales y en consecuencia, mejorar las decisiones estratégicas que les afectan.
  • Especialistas en Ciberseguridad. Según los datos proporcionadas por el portal Infoempleo y la UNIR, solo en Europa se estima que haya unos 825.000 empleos vacantes en esta área. Esto es debido al aumento progresivo de ataques a los sistemas de comunicaciones, tanto en el ámbito público como privado.

En resumen, fomentar el estudio de profesiones STEM entre la juventud es una cuestión inaplazable para cumplir con la agenda tecnológica de los próximos 10 años. Por tanto, dado que todos los cambios y avances que se avecinan van a requerir de un gran número de perfiles técnicos, resulta cuanto menos beneficioso inculcar en la población más joven la inquietud por formarse en este tipo de disciplinas.

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Construir el aprendizaje desde las habilidades del alumno

No existen dos personas iguales. Sin embargo, durante siglos, la enseñanza se ha enfocado de modo rutinario y estandarizado. Cada estudiante es una combinación única de habilidades y preferencias individuales, escribe Todd Rose en The End of Average, profesor de psicología del desarrollo en la Universidad de Harvard y un referente en el movimiento del aprendizaje personalizado. Por lo tanto, tratar de vincular las experiencias de aprendizaje de cada persona con las nociones de lo que es típico para la mayoría de los individuos resulta tanto erróneo como perjudicial.

Aunque todavía no hay una definición compartida de aprendizaje personalizado, los expertos en este campo concluyen los siguientes puntos en común:

  • Usan sistemas y enfoques que priorizan la enseñanza basada en las necesidades e intereses individuales de cada uno.
  • Se redefine el rol del docente para las siguientes funciones: diseño y administración del entorno de aprendizaje, y orientación y apoyo en técnicas de estudio.
  • La evaluación es continua y a demanda. Sólo ocurre cuando el alumno tiene el nivel adecuado para demostrar la competencia adquirida a través de proyectos o presentaciones, así como exámenes y pruebas más tradicionales.

En resumen, los modelos de aprendizaje personalizado buscan adaptar el ritmo de aprendizaje y las estrategias de enseñanza para adaptarse mejor a las fortalezas, debilidades e intereses de cada alumno. Y en la era digital, la consecución de estos objetivos a menudo se relaciona con el uso de tecnología. En primer lugar, para ayudar a medir en tiempo real lo que sabe cada estudiante, en segundo lugar, para desarrollar ‘perfiles de aprendizaje’ y por último, para ayudar a conectar a cada estudiante con experiencias de aprendizaje personalizadas. La plataforma PETALS (Personalized Education Through Analytics on Learning Systems), que goza de gran aceptación en Estados Unidos, es un ejemplo claro del uso de la tecnología en este sentido ya que proporciona datos en tiempo real sobre nivel de los estudiantes, las calificaciones y si necesitan algún tipo de ayuda por parte del docente.

Igualmente, este modelo de aprendizaje aborda la cuestión de que los seres humanos no aprendemos al mismo ritmo, a pesar de que casi la totalidad de los sistemas educativos mundiales organizan a los estudiantes por edades. Khan Academy, la conocida plataforma de cursos online, es un claro ejemplo de este enfoque ya que permite a los estudiantes disminuir o acelerar su aprendizaje según su nivel de dominio de los contenidos. Aunque sí que es cierto que existe un plan de estudios definido para cada curso, los estudiantes tienen un mayor control sobre el ritmo de su aprendizaje.

Tipología de aprendizaje personalizado

La evidencia preliminar sugiere que el aprendizaje personalizado mejora el rendimiento y la participación de los estudiantes. Estudios recientes como el llevado a cabo por el Tarrant Institute for Innovative Education han abordado la personalización de la enseñanza dentro de un contexto de educación pública. Su investigación reflejó que los alumnos formados bajo este modelo se mostraron mucho más comprometidos al tener más voz sobre qué y cómo aprendían. Igualmente, las familias percibieron nuevos niveles de participación y el cuerpo docente se mostró más satisfecho con su labor al percibir la perseverancia y el compromiso de sus alumnos a la hora de profundizar en el aprendizaje.

En este sentido, dos de los tipos más comunes de aprendizaje personalizado se basan en el ritmo y en el alumno. Veamos las características de cada uno de ellos:

Aprendizaje basado en el ritmo

Este modelo permite a los estudiantes moverse a través de los materiales de aprendizaje y los ejercicios a la velocidad que mejor les convenga. Partimos de base de que no todo el mundo aprende a la misma velocidad y que los alumnos encuentran más interesantes ciertos temas a igual que les resultan más fáciles de procesar que otros.

El método más común que refleja este tipo de aprendizaje se lleva a cabo mediante un sistema de gestión online donde los profesores facilitan el conocimiento proporcionando ejemplos y explicando conceptos. Pero son los propios estudiantes los que avanzan de forma autónoma a través de ejercicios según su ritmo. La metodología desarrollada por Khan Academy es el ejemplo más conocido. Por lo general, dentro de este sistema, el plan de estudios ya está establecido y los estudiantes simplemente controlan la velocidad a la que lo siguen.

Aprendizaje basado en el alumno

En este modelo, es el alumnado el que toma la iniciativa de forma activa en el desarrollo del plan de estudios en base a sus intereses y habilidades. Se les anima a tomar decisiones sobre el contenido, o la estructura del aprendizaje, y el centro utiliza una variedad de enfoques de instrucción y materiales curriculares para satisfacer sus necesidades. Los estudiantes pueden trabajar individualmente o en colaboración y un docente les supervisa y ayuda en su progreso.

Ventajas de la educación personalizada

Dada la última cifra de tasa de abandono escolar en nuestro país, la cual aún nos sitúa cinco puntos por encima de la media europea, urge ahondar en un modelo educativo que logre mejorar la predisposición de los alumnos a continuar con sus estudios. Y en un contexto de aprendizaje tradicional, la motivación es a menudo el componente que falta en la educación formal.

Un plan de estudios de ‘talla única’ para todos con frecuencia no logra motivar a todos los alumnos y pueden terminar sintiéndose como simples ‘pozos’ de conocimiento, en lugar de descubrirlo por propia iniciativa.

Y en este sentido, la educación personalizada aporta las siguientes ventajas:

Motivación y estímulo

Cuando se tiene en cuenta la individualidad del individuo dentro del aula y se le proporciona lo que verdaderamente necesita; se le está concediendo el estímulo para aprender de manera significativa, con motivación y ganas. Así, el conocimiento se fija en la estructura cognitiva de los estudiantes durante más tiempo y el docente se da cuenta de que el rendimiento global del aula va in crescendo desde el primer momento.

Detección de las necesidades específicas

La personalización de la experiencia educativa permite atender a todos los alumnos dentro de una misma aula teniendo en cuenta su diversidad. Así, se acogen sus diferencias y se tratan como verdaderamente merecen. Esto ayuda, además, a detectar y tratar con éxito tanto los casos de necesidades educativas especiales como los de altas capacidades.

Adaptación para el futuro laboral

La educación personalizada puede ayudar a desarrollar habilidades transversales que llevarán al alumnado a adaptarse en un entorno en constante evolución: resolución de problemas, pensamiento crítico, aprendizaje continuo y trabajo en equipo. Todas estas soft skills pueden practicarse a través de una mayor participación de los estudiantes, uno de los efectos del aprendizaje personalizado.

by Zigor Maritxalar Zigor Maritxalar No hay comentarios

Nuevas perspectivas en materia educativa

Dejamos atrás un año complicado, un año diferente. Un 2020 para reflexionar sobre muchas cosas y que nos ha hecho pensar en nuestros límites como personas y como sociedad. Y aún más, nos ha obligado a hacer las cosas de forma diferente, y no dentro de diez o veinte años, sino de manera inmediata. Lo que en 2019 aún eran planes y hojas de ruta, en 2020 se han convertido en evidencias aceleradas, y en preocupaciones cada vez más urgentes.

No obstante, en contraposición con lo que venimos leyendo durante los últimos meses, veo necesario cerrar un año marcado por un discurso excesivamente centrado en la transformación de todos los ámbitos y cómo revolucionará el futuro a marchas forzadas. El futuro ya es presente. Y el presente es ahora.

En este sentido y en lo que respecta al ámbito que nos ocupa, el 2021 plantea nuevas perspectivas con respecto al 2020 en el sector educativo, que veo interesante compartir aunque no las vayamos a ver reflejadas de manera inmediata.

Educación en valores sostenibles

Está claro que la pandemia ha servido para evidenciar la necesidad de una transición haca un mundo más sostenible. Prueba de ello son recientes los fondos económicos procedentes de Europa destinados a este cometido que se traducen en el impulso al desarrollo de energías limpias, descarbonización, movilidad sostenible…

Muy vinculado a esto, existe una cierta presión para construir una fuerza laboral educada y una ciudadanía informada que comprenda y apoye estos cambios.  Lo cierto es que a día de hoy, existen lagunas tanto en materia de herramientas curriculares para apoyar este tipo de aprendizaje como en el espacio que se concede a estos conocimientos dentro del sistema educativo. Por tanto, creo que en el corto plazo veremos más recursos destinados a ayudar tanto a estudiantes como docentes a comprender los cambios que se avecinan para que puedan participar en la solución de nuestros desafíos más urgentes en lo referente a la sostenibilidad del entorno.

Un perfil de alumnado alejado del tradicional

Los estudiantes necesitan opciones de educación superior más rápidas, asequibles y flexibles que posibiliten su inserción en el mercado laboral de forma ágil. En este sentido, la Formación Profesional es la mejor opción para aquellos jóvenes que quieran comenzar su andadura profesional en el plazo de dos años e incluso antes. De hecho, las grandes compañías tecnológicas como Google o Amazon ya ofrecen programas de acreditación de corta durabilidad y en los próximos años se espera que incremente el número de empresas que formen parte de este sistema de cualificación profesional.

Igualmente, vamos a ser testigos de un nuevo perfil de alumnado que supera la edad tradicional de ingreso tanto en centros de FP como universidades. Esto incluye a aquellos trabajadores en activo que a pesar de estar en edad adulta, regresan al mundo académico para adquirir nuevas habilidades demandadas en su sector o adquirir una preparación superior para ascender profesionalmente.

En consecuencia, las instituciones educativas ampliarán su enfoque más allá de los estudiantes convencionales (de 18 a 21 años) y se centrarán en satisfacer las necesidades de un alumnado que se forma a lo largo de toda la vida.

Reeducación en el uso de la tecnología

Desarrollar la enseñanza online será una de las tareas pendientes en este nuevo año y los venideros y estará estrechamente relacionada con una reeducación en el uso de la tecnología. Desaprender esquemas tan interiorizados asociados a la formación online será uno de los grandes retos.

Hablamos de reeducar en la lectura y en el uso de los canales digitales, crear nuevas metodologías de aprendizaje y modelos de comunicación con el alumnado y sobre todo, garantizar que no buscamos recrear en una pantalla lo que hacemos en el aula presencial. En este sentido, también veo necesario comenzar a fomentar en los estudiantes aspectos clave como el pensamiento crítico o la capacidad de discernir el contenido de valor ante la gran variedad de fuentes de información disponibles hoy en día.

Educación del ‘adulto completo’

Los últimos cambios sociales a gran escala provocados por la pandemia han puesto el foco en la necesidad de profundizar en el desarrollo de un aprendizaje socioemocional basado en educar al estudiante en “su totalidad”, en lugar de prestar atención solo al contenido académico. Este aspecto busca preparar al alumnado para navegar tanto en tiempos inciertos como los que hemos vivido, como para lograr un progreso académico.

Por tanto, a medida que buscamos educar a este ‘adulto completo’, la formación en habilidades para la vida se vuelve más relevante. Una formación que brinde experiencias de aprendizaje que preparen a los estudiantes para lograr el éxito en todos los aspectos de su entorno social.

Educación para un mercado laboral sin precedentes

Si bien es cierto que la crisis sanitaria ha creado la tormenta perfecta de obstáculos para los estudiantes con la irrupción de su aprendizaje práctico, la menor oportunidad para establecer contactos y un mercado laboral paralizado en ciertos sectores, deberán confiar en la tecnología para superar esta brecha.

Para superar estas dificultades deberán apoyarse en sus habilidades digitales y participar tanto en ferias profesionales virtuales (numerosas durante los últimos meses) como en eventos de networking para establecer contactos que les ayudarán a navegar en un mercado laboral sin precedentes hasta la fecha.

Igualmente, veo preciso reorientar tanto a los jóvenes como a aquellos profesionales que han perdido sus empleos hacia aquellos sectores que tengan una recuperación más temprana. O incluso en aquellos ámbitos que han salido fortalecidos de la crisis como el tecnológico. Para ello, será deseable contar con la identificación adecuada de la fuerza laboral que pueda ser empleada por esos sectores.

En resumen, me gustaría abordar este nuevo año con el compromiso personal de dejar de reducir el mensaje al análisis de nuestro mundo post-COVID. Y aunque seguramente muchos continuarán en la misma línea monopolizando titulares, me parece necesario mirar hacia el futuro con nuevas perspectivas. Tratando de normalizar lo vivido y aceptando que la realidad no es otra que la que actualmente tenemos.

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El valor de la orientación académica y profesional

Son muchas las personas que en ciertas etapas de su trayectoria laboral se ven obligadas a reorientar su vida profesional, afrontando nuevos retos, buscando una primera experiencia o un reciclaje profesional en un momento donde la formación para el empleo es la alternativa más viable para descubrir sus potencialidades, tejer alianzas de valor o crear nuevas redes de contacto.

Y en un contexto como el actual marcado por la incertidumbre, la orientación laboral se constata como un elemento crucial que nos mantiene conectados con el futuro más próximo. De igual modo, la paralización forzosa de ciertos sectores de la actividad, ha conducido a la reflexión activa de muchos profesionales acerca de sus objetivos laborales y la consiguiente planificación de un nuevo rumbo profesional a corto plazo con el fin de ocupar las primeras posiciones cuando el mercado se reactive.

En este sentido, la orientación académica es el instrumento que permite abordar esas transiciones. Entre otros motivos, porque pone en valor las competencias, cualidades y capacidades de las personas para emprender dichos cambios. Así pues, hablamos de una labor de asesoramiento o guía que debe impactar en dos grupos de población:

  • Por un lado, ofrecer a la juventud un amplio abanico de posibilidades profesionales atractivas y adaptadas al mundo cambiante actual, evitar el abandono escolar temprano e incrementar el interés por formarse.
  • Por otro lado, orientar a aquellos profesionales en activo que necesitan o desean dar un giro de 180º a su ámbito laboral o adquirir nuevas competencias necesarias para su ámbito de trabajo.

Panorama actual de la orientación académica y profesional: principales desafíos

Veamos a continuación aquellos puntos de partida que evidencian la necesidad de abordar de forma más prioritaria esta labor de orientación y remarcan su valor en un contexto como el actual:

  • El índice de abandono de una carrera universitaria en España una vez empezada es del 30%, según el estudio U-Ranking 2019, elaborado por la Fundación BBVA. Esta cifra es más del doble que en el resto de Europa.
  • La UNESCO recomienda la figura de un orientador académico por cada 250 estudiantes. En el caso de España, esta cifra es casi cuatro veces la recomendada, con una ratio de un consejero por cada 1000 alumnos.

Estos datos reflejan la clara necesidad de una correcta orientación académica en una etapa tan crucial como la definición de su futuro profesional. Una orientación que incida en los siguientes aspectos:

  • Poner en conocimiento aquellas profesiones que antes no existían, fundamentalmente por factores como la irrupción de las nuevas tecnologías o la aceleración del teletrabajo que vaticinan un panorama laboral diferente al que conocíamos.
  • Buscar una empleabilidad dirigida y poner en valor el ámbito de la Formación Profesional como una respuesta a un mercado demanda cada vez más este tipo de titulaciones. En este sentido, las previsiones de futuro del mercado laboral realizadas por la agencia europea Cedefop, anticipan que para 2030 el 65% de las ofertas laborales serán para titulados de FP. No obstante, actualmente solo el 35% de los jóvenes españoles se decantan por este tipo formación en contraposición al excedente universitario.
  • Asesorar sobre las nuevas competencias transversales que se piden en el ámbito de trabajo y orientar a los estudiantes en el desarrollo mayor de estas capacidades. Competencias relacionadas con la autogestión, la adaptabilidad al cambio, la toma de decisiones, gestión de crisis, creatividad…

Líneas de actuación en la orientación académica y profesional

Dado que venimos hablando de una necesidad de cambio y de adaptación ante las nuevas profesiones y paradigmas laborales, es evidente que la propia orientación también debe adaptarse a las circunstancias del momento. Para ello, veo oportuno incidir en siguientes líneas estratégicas a la hora de abordar una orientación eficiente:

  • Asegurar la calidad en los servicios de orientación y profesionalizar a aquellos perfiles que realicen esta labor a través de la adquisición de competencias relacionadas con el conocimiento constante de los requerimientos del mercado laboral, la aparición de nuevas profesiones y titulaciones formativas…
  • Asesorar en nuevas metodologías de enseñanza más activas como el aprendizaje a través de proyectos y la investigación orientada a la resolución de problemas que posteriormente encontrarán en el entorno laboral. Además, este tipo de técnicas propician el trabajo autónomo en los estudiantes y aumentan su grado de interés e implicación en el proceso formativo, logrando mejores resultados académicos y por consiguiente, reduciendo su tasa de abandono.
  • Aumentar el número de profesionales de la orientación para ser capaces de abordar estos retos y dedicar más tiempo al trabajo de definición de intereses profesionales, habilidades, etc. desde edades tempranas.
  • Promover emprendimiento desde etapas tempranas como una salida profesional que permita a los jóvenes poner en marcha iniciativas de negocio. Una alternativa profesional para aquellos perfiles creativos, con una iniciativa destacada o un talento específico, cuyo éxito residirá en aportar una visión innovadora a una determinada área y la generación de empleo en torno a esa idea.
  • Orientar a los jóvenes con el fin de buscar una adecuación real y práctica entre aquellas áreas formativas que más interés despiertan en ellos y las titulaciones relacionadas que mejor pueden elevar su potencial de empleabilidad.

En definitiva, ahora más que nunca es necesario poner en valor el trabajo de la orientación, tanto educativa como laboral, como una herramienta indispensable en el descubrimiento de las competencias personales y profesionales que permitan a las personas poder competir en un mercado laboral tan cambiante y que requiere una gran capacidad de adaptación.

by Zigor Maritxalar Zigor Maritxalar No hay comentarios

Las 5 claves que debe contener la Reforma Educativa

¿En qué aspectos debería centrarse la Reforma Educativa? Bajo mi punto de vista es necesaria una intervención que intente corregir los siguientes problemas: una elevada tasa de abandono escolar frente a la media europea, una falta de adecuación con el mercado laboral y un déficit de conocimiento de medios digitales.

Soy consciente de que se han producido avances positivos en el camino hacia una educación de calidad. Pero en este sentido, veo algunos ejes estratégicos en los que sería conveniente incidir a la hora de plantear una reforma.

Fomentar el trabajo por proyectos para acercar la metodología de trabajo a la realidad empresarial.

El aprendizaje basado en proyectos (ABP) es una metodología de enseñanza basada en la resolución de problemas o retos mediante un proceso de investigación o desarrollo por parte del alumnado.  Esta metodología propicia el trabajo autónomo en los estudiantes, así como un alto nivel de implicación y cooperación similar al que posteriormente se encontrarán en el entorno laboral.

No es una metodología nueva, ni mucho menos. No obstante, en la última década ha adquirido cierta relevancia en el mundo de la educación superior ante la evidencia de un mayor rendimiento académico por parte del alumnado.

Cimentada en las en las teorías de psicólogos y educadores, tales como Jean Piaget, John Dewey o Jerome Brunner, esta metodología aboga por una educación de naturaleza constructivista en los estudiantes aprenden ‘construyendo’ nuevas ideas o conceptos, tomando como base sus propios conocimientos previos y los que van descubriendo.

Siendo así, ¿qué relación guarda con el mundo laboral? El aprendizaje por proyectos concede al estudiante la oportunidad de desarrollar las siguientes competencias profesionales:

  • Iniciativa, investigación y creatividad a la hora de diseñar y desarrollar sus propios proyectos, aptitudes básicas en un contexto profesional.
  • El desarrollo de la autogestión y autoexigencia en la búsqueda, definición y elaboración del proyecto para responder a unos parámetros de calidad que supongan una mejora con respecto a la situación inicial planeada.

Retos que plantea el aprendizaje por proyectos

Ahora bien, nos encontramos ante un sistema en el que las clases actuales son idénticas, excepto por cuestiones meramente estéticas, a las de décadas anteriores. Estamos atrapados en un modelo que sigue anclado en un aprendizaje memorístico en lugar de enfocarse en el desarrollo del pensamiento crítico, el contraste de fuentes ante la sobreinformación de la que disponen los alumnos…

Y esta problemática también se extiende a los costes que implicaría implementar este aprendizaje por proyectos ya que exige reducir los ratios de alumno/profesor. Una iniciativa cuya puesta en marcha le corresponde al Estado en donde el acceso a la educación es universal.

Un ejemplo de ello lo vemos en el modelo finlandés, situado a la cabeza del mundo académico. Con más del 12% de su PIB invertido en la educación de los jóvenes finlandeses, desde 2016 aplican el método ‘Phenomenon Based Learning’ donde las asignaturas tradicionales han sido sustituidas por proyectos temáticos en los que los alumnos se han apropiado enteramente del proceso de aprendizaje. Lo mismo ocurre en la región canadiense, el tercer país del mundo que más presupuesto dedica a la educación y donde el 95% de los ciudadanos acceden a una educación gratuita y de calidad.

En definitiva, son países donde existe un consenso social y político sobre la adecuación de un sistema que cumpla con las necesidades del alumnado y con las expectativas de futuro.

Promover la ‘competitividad sana’ entre los estudiantes en donde la orientación a resultados es sinónimo de desarrollo personal y académico.

La ‘competitividad sana’, lejos de la connotación negativa que pueda acarrear el concepto, busca un equilibrio entre el deseo de evolución y auto-superación de los estudiantes sin desembocar en un enfrentamiento que repercuta en un ambiente negativo para los involucrados.

  • Por un lado, facilita que el alumno no tenga miedo a cometer errores. Y estos errores ya no son asociados con el fracaso, sino que son vistos como una oportunidad de superación.
  • El esfuerzo se valora por encima de todo y se relaciona con valores positivos. En un contexto de ‘competitividad sana’ no es necesario ganar siempre, pero es fundamental trabajar por una mejora continua y aspirar a la excelencia.

En este sentido, la competitividad sana enfocada a la consecución de resultados es altamente beneficiosa por tres motivos. En primer lugar, promueve el desarrollo personal y académico. En segundo lugar, según el estudio ‘EPYCE 2019: Posiciones y Competencias más demandadas’ elaborado por EAE Business School y la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos (AEDRH), la orientación a resultados es la competencia más valorada por las empresas en la selección de candidatos. En tercer lugar, en un contexto donde la amenaza no debe ser la competencia sino la incompetencia, esta premisa supone una salida para el modelo actual en el que no se alienta a los estudiantes a salir de su zona de confort, imprescindible para superarse y crecer en todos los sentidos.

Impulsar el emprendimiento desde etapas tempranas para lograr un nivel de independencia mayor frente al Estado que permita a los jóvenes poner en marcha iniciativas de negocio.

La educación tradicional, sustentada en la mera transmisión de información, ha demostrado no ser del todo efectiva. El sistema educativo debe proporcionar las herramientas necesarias para que los estudiantes desarrollen su talento en tres áreas concretas: inteligencia emocional, creatividad y espíritu emprendedor.

La apuesta por la formación de jóvenes más activos, capaces de crear proyectos y llevarlos a término, no solo beneficia su propio éxito personal, sino que también posibilita la creación de una sociedad más emprendedora que no dependa tanto del Estado.

Para ello, es preciso enseñar a los alumnos la importancia de aportar sus propias soluciones a situaciones cotidianas, y darles la oportunidad de lanzarse y dirigir sus propios proyectos. No obstante, debemos alejarnos de las falsas expectativas relacionadas con una concepción del emprendimiento ligada al boom de las ‘apps móviles’, por ejemplo, y pensar en el emprendimiento como alternativa posible para perfiles distintos que no encuentran su lugar trabajando por cuenta ajena. Perfiles creativos, con una iniciativa destacada o un talento específico, cuyo éxito residirá en aportar una visión innovadora a una determinada área y la generación de empleo en torno a esa idea.

Mejorar la oferta educativa actual en materia de digitalización para dar respuesta al actual déficit de talento tecnológico que ralentiza la transformación del país.

La nueva realidad laboral provocada por la situación de emergencia sanitaria ha subrayado la importancia de contar con perfiles digitales para competir en la nueva economía pos-COVID-19. De hecho, según un estudio elaborado por la Fundación VASS y la Universidad Autónoma de Madrid, resolver ese déficit de talento digital permitiría crear un 15% más de empleo especializado. Pero alcanzar este objetivo es necesario formar y preparar a la sociedad en materia de nuevas tecnologías.

En este contexto, veo una oportunidad latente para todos los que trabajamos en el sector de adaptar nuestras titulaciones para formar a la sociedad en aquello que el mercado está demandando realmente. En esta línea de actuación, recientemente se ha aprobado la creación de tres nuevos títulos de Formación Profesional:

  • Ciberseguridad en las tecnologías de la operación y de la información
  • Digitalización del mantenimiento industrial
  • Fabricación inteligente

En definitiva, es el momento propicio para actuar en consonancia con el ritmo marcado por la Agenda Digital en materia de reforma educativa. Y aún más. Un verdadero desafío para que gobiernos como el nuestro introduzcan esta prioridad en sus agendas ahora mismo relegada a segundo plano.

Establecer una actualización programada y constante del profesorado para que esté al tanto de las nuevas herramientas de aprendizaje y métodos de trabajo.

Según un estudio elaborado por la Fundación COTEC, actualmente sólo el 50% de los centros educativos de España dispone de las capacidades y los recursos profesionales para aprender a integrar los dispositivos digitales a la enseñanza-aprendizaje. Igualmente, los últimos datos del Informe PISA revelan como sólo el 45 % de los docentes de la enseñanza pública son diestros en el manejo de las herramientas propias de la ‘educación online’.

A la luz de estos datos, parece claro que la actualización del profesorado en los últimos avances académicos debe ser uno de los ejes estratégicos a abordar dentro de la Reforma Educativa.  Por ejemplo, es impensable que en otros ámbitos como la medicina no se apliquen los últimos avances relativos al tratamiento del paciente. Y en este sentido, se debe aplicar el mismo criterio en el ámbito educativo.

Tenemos que sentar las bases para crear una actualización periódica de los docentes en base a las competencias vinculadas a las nuevas exigencias tecnológicas. Igualmente, veo relevante el dar una continuidad a la educación mixta o semipresencial como modelo prioritario de enseñanza y no como medida extraordinaria ante una emergencia sanitaria.

by Zigor Maritxalar Zigor Maritxalar No hay comentarios

Un nuevo curso marcado por una sólida e innovadora oferta académica

Tras un verano marcado por la convulsión y la incertidumbre, el inicio del curso 2020-21 ha comenzado este mes de septiembre hasta completar el regreso a los centros educativos de los más de 8,2 millones de alumnos de enseñanza no universitaria, desde infantil hasta Bachillerato y FP. En concreto, las enseñanzas de Formación Profesional confirman su tendencia al alza con un incremento del número de estudiantes del 5,2 % con respecto al año anterior.

La fotografía mostrada hasta ahora, en la que observamos una satisfactoria cifra de matriculaciones, una oferta académica innovadora y una elevada tasa de ocupación aquellos que ya han finalizado sus estudios con nosotros, es fruto del esfuerzo y trabajo que el centro ha desarrollado el pasado curso 2019-2020.

Siendo así, hemos cumplido con los compromisos adquiridos con los estudiantes, manteniendo los calendarios y actividades ordinarias, excepto en aquellos casos en lo que necesariamente hemos tenido que adaptarnos por causas ajenas al centro.

Una oferta académica sólida y renovada

Nuestra oferta académica se plasma en forma de programas formativos totalmente interdisciplinares y, sobre todo, profesionalizadores. Elaboramos itinerarios académicos de especialización que permiten obtener, con flexibilidad de tiempo y contenidos, titulaciones superiores adaptadas por completo a las necesidades demandadas por las empresas. Igualmente, ponemos en valor los conocimientos previos de nuestros alumnos para potenciar su carrera profesional y lograr un valor diferencial en el mercado laboral.

En este sentido, teniendo siempre presente las necesidades y demandas de nuestra sociedad, en el curso 2019-2020 continuamos trabajando en una oferta de estudios más amplia e innovadora.

Triple Titulación en Creación de Videojuegos

Dentro de nuestra oferta tecnológica, se impartirá por primera vez la Triple Titulación en Creación de Videojuegos. Esta nueva titulación creada por el Centro de Estudios Tecnológicos Obicex, es única en España e incorpora la FP Oficial de Animación 3D, Juegos y Entornos Interactivos y dos Máster Especializados en Realidad Virtual y Aumentada y Programación o Diseño.

Fruto de nuestra estrecha vinculación con las empresas del sector, hemos desarrollado un modelo propio de estudio que supone una organización curricular diferente a la diseñada por el Ministerio de Educación. Hemos confeccionado un programa más especializado en el que el 45% del contenido está específicamente adaptado a las últimas tendencias en el desarrollo de videojuegos. Este modelo es lo que hace única a nuestra Triple Titulación, en la que potenciamos el aprendizaje de todos los aspectos gráficos y técnicos relacionados con el sector con el fin de reproducir la metodología de trabajo de las empresas y reforzando las competencias de trabajo más demandadas.

Formación en Habilidades Digitales

La nueva realidad laboral impuesta por la pandemia ha demostrado hasta qué punto las tecnologías digitales se han vuelto esenciales para permitir la continuación la vida laboral. En este contexto, hemos querido dar una respuesta inmediata y hemos lanzado un nuevo módulo especializado en el aprendizaje de habilidades digitales que incluiremos en toda nuestra oferta formativa.

En concreto, en el módulo se abordarán desde los aspectos más básicos de configuración del sistema operativo, hasta las técnicas de detección de veracidad de la información, el uso de las redes sociales como forma de comunicación, el almacenamiento seguro de información en la nube o la gestión del branding personal y reputación en la red, entre otros contenidos.

De esta forma, los alumnos y alumnas del centro finalizarán su aprendizaje, sea cual sea su área de especialización, con una sólida formación en habilidades digitales a través de un contenido interactivo y actualizado, que les ayudará a crecer en el ámbito digital y lograr una diferenciación frente al resto de profesionales.

Sinergias con el mundo universitario

Al mismo tiempo, hemos mostrado nuestra firme disposición a seguir colaborando en aquellos proyectos destinados a crear las sinergias necesarias entre el mundo de la FP y el Universitario. Con este propósito, recientemente hemos llegado a un acuerdo de colaboración con la Universidad Católica de Murcia (UCAM) a través del cual los alumnos que hayan terminado un ciclo de Formación Profesional, podrán continuar sus estudios en la UCAM y obtener un Grado Universitario en sólo dos años más.

by Zigor Maritxalar Zigor Maritxalar No hay comentarios

Adaptabilidad y cultura digital, claves para la recuperación económica

La pandemia provocada por la COVID-19 ha provocado grandes estragos en casi la totalidad de la economía mundial. Las últimas previsiones publicadas por el FMI perfilaron un escenario peor de lo esperado en el caso de España. Entre otros factores, destaca el elevado peso de sectores como el turismo en nuestro país, que se ha visto parcialmente paralizado debido a las restricciones a la movilidad.

No obstante, al mismo tiempo que este deterioro se ha justificado por el repentino parón económico y el aislamiento, también ha evidenciado que los sectores que se han mostrado más flexibles para teletrabajar y han sabido adaptarse para ofrecer una respuesta alternativa, han sido los menos afectados por la crisis.

Ahora bien, creo que todos somos conscientes de que esta no es una crisis “normal” o al menos, no guarda similitud con ninguna a la que nos hayamos enfrentado con anterioridad. Y como consecuencia, ha tenido y tendrá un conjunto de secuelas que, por su carácter novedoso, todavía no somos capaces de lidiar con todo el éxito que nos gustaría.

La tecnología como instrumento, no como objetivo

Pero hay algo que sí hemos sido capaces de entender en los últimos meses. Y es que somos capaces de adaptarnos, de sobreponernos y de aprender y hacer de aquello que nos ha perjudicado, una oportunidad para responder y superar con éxito futuras adversidades. Y en este sentido, la digitalización ha jugado un papel más que crucial.

Pero para optimizar el retorno de esta digitalización, primero es imperativo acertar plenamente en los cambios y las reorganizaciones. Es necesario reestructurar los principios, las estrategias y culturas empresariales para adaptarlas a este proceso de transformación digital.

En definitiva, se trata de ver la tecnología como un instrumento para el cambio y no un objetivo. Y el abanico de oportunidades que genera es tan inmenso que no hay ningún sector en nuestra economía que no tenga unas tecnologías idóneas para transformarse.

Invertir en una sociedad con más cultura digital

Como ya he mencionado, esta nueva realidad ha subrayado la importancia indiscutible de la transformación digital como un elemento básico para competir en la nueva economía pos-COVID-19. No obstante, el hito de la transformación digital viene de lejos y ha conllevado muchos retos durante las últimas décadas. Pero quizás el más importante haya sido el de movilizar las capacidades de cada empresa hacia un único objetivo: que la innovación tenga efectos positivos, visibles y, sobre todo, duraderos en el tiempo.

Pero alcanzar este objetivo, también exige formar y preparar culturalmente a la sociedad para que sea capaz de interactuar con las nuevas tecnologías. Veamos algunos datos que marcan la hoja de ruta en este sentido:

  • Solo el 53% de la población activa española cuenta con habilidades digitales básicas, según datos de Eurostat.
  • En consonancia, el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional establece que el 90% de los empleos demandará a corto plazo algún tipo de competencia digital.

Tal y como muestran las cifras, y para un país como el nuestro con una tasa de paro que ronda ya el 15% según la última encuesta de población activa, tenemos que contar un capital humano formado no solo para aguantar los cambios que vienen, sino también para ser capaz de implementarlos.  Todos los indicadores europeos así lo advierten.

Y es que a medida que las industrias adoptan por completo la transformación digital, se necesitan nuevas habilidades para poder acompañar los requerimientos marcados por la tecnología y para apoyar y producir estos cambios.

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