Cómo abordar la evaluación online en la nueva escuela

by Zigor Maritxalar

Cómo abordar la evaluación online en la nueva escuela

by Zigor Maritxalar

by Zigor Maritxalar

La extensión de la docencia online provocada por la expansión del coronavirus ha marcado un nuevo escenario de aprendizaje para toda la comunidad académica. Y, por ende, esta modalidad se ha trasladado también a la evaluación.

Más de 8.200.000 estudiantes no universitarios culminarán durante las próximas semanas un final de curso académico totalmente imprevisto. Y de forma paralela, también lo harán alrededor de 1.600.000 universitarios a través de una evaluación preferentemente digital.

Muchos han sido los planteamientos sobre cómo deben desarrollarse ahora los exámenes y pruebas y cuáles son las medidas de seguridad que se deben adoptar. En este sentido, la Universidad de Oviedo ha sido la primera institución académica en ‘estrenarse’ el pasado 13 de mayo en la evaluación final telemática. Durante tres días se llevaron a cabo un total de 667 pruebas para 17.426 alumnos con una tasa de incidencias del 1%, a penas reseñable.

La Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, por su parte, ha publicado la «Guía de recomendaciones generales y preguntas frecuentes sobre evaluación online». Este documento arroja cierta luz sobre los procesos de evaluación a distancia y aconseja una evaluación online continua en la que se utilicen diferentes tipos de pruebas para que la nota final represente fielmente los resultados del aprendizaje.

Con respecto a los centros de Educación Secundaria y FP, algunos docentes han optado mantener los exámenes orales a través de videoconferencia. Otros, en cambio,  han mandado desarrollar trabajos para ser presentados a posteriori por los alumnos a viva voz y los hay que han recurrido a realizar pruebas mediante plataformas como Google Forms. En este último caso, se trata de cuestionarios con tiempo de respuesta limitado o exámenes tipo test ante una cámara.

En definitiva, todos aquellos centros e instituciones educativas presenciales han tratado de buscar certezas a la hora de evaluar en tiempos de incertidumbre.

La digitalización de la evaluación, ‘a examen’

Las pruebas de evaluación en remoto han impulsado la búsqueda y puesta en marcha de nuevas fórmulas basadas en la tecnología para garantizar la integridad de todo el proceso y a su vez, aprovechar los medios a disposición de los estudiantes.

Para verificar el correcto desarrollo de los exámenes, las instituciones educativas disponen de todo tipo de programas encargados de velar porque todo el proceso se lleve a cabo con regularidad. En cuanto a sus funcionalidades, estas van desde la simple prevención del plagio hasta la toma del control del ordenador del estudiante que se examina para evitar la consulta de otras páginas durante los exámenes.

Para ello, el proctoring es uno de los sistemas más extendidos en centros de todo el mundo a la hora de monitorizar y descubrir todo tipo de infracciones durante las pruebas evaluativas. Esta herramienta emplea las cámaras del ordenador o del móvil, e incluso la visualización del escritorio del alumno, para controlar la actividad del estudiante durante el examen.

No obstante, para poder emplear esta plataforma es necesario contar con el consentimiento expreso del alumno o alumna, de acuerdo con la Ley de Protección de Datos. Y en caso de no aceptarlo, el centro debe proponer una alternativa al estudiante que sea equivalente en términos de duración y dificultad. Por este motivo y en ausencia de una regulación clara al respecto, aún son pocos los centros en los que el proctoring está implantado (la Unir lo probará en las próximas semanas y la UOC lo empleó en el pasado). Sin embargo, todo parece apuntar a que este sistema marcará el camino a seguir en términos de evaluación online, en cuanto haya una legislación definida.

Criterios de evaluación a distancia

Ahora bien, a la hora de fijar los criterios más acertados para acometer la evaluación online del alumnado, se deben priorizar estos tres objetivos básicos:

  1. Ningún estudiante puede ni debe perder este curso por razones vinculadas a la pandemia.
  2. Debemos garantizar una enseñanza de calidad para todos los estudiantes.
  3. Debemos seguir atendiendo las necesidades específicas de cada alumno/a en pro de su rendimiento.

En este sentido, el Consejo Interuniversitario de Cataluña ha elaborado un documento en el que sienta las bases necesarias para dar respuesta a cada uno de estos objetivos. Bajo el título, Evaluación Universitaria no presencial, el informe plantea algunas propuestas prácticas de evaluación online que funcionan (como las que he comentado en el punto anterior) así como criterios para decantarse por un sistema u otro.

Con relación a estos criterios, resumo los tres puntos más significativos que recoge el documento:

  • Formación en streaming para el intercambio de dudas

A pesar de que las lecciones magistrales en directo a través de videoconferencia son altamente provechosas, se debe priorizar esta sincronía con el profesor para la resolución de dudas e impresiones sobre los contenidos, donde la interacción será mucho mayor.

  • Tomar conciencia del aprendizaje propio

Una de las principales características que solemos destacar del aprendizaje online es la importancia del papel activo del alumno en su proceso formativo. En este sentido, factores como la motivación, la autonomía y la constancia son fundamentales a la hora de conseguir resultados óptimos. Pero siempre acompañados por la labor de estimulación del equipo docente.

  • Un aprendizaje inclusivo y que apueste por la diversidad

Es imperativo contemplar con detenimiento aquellas situaciones en las que no sea posible aplicar las prácticas generales. Un ejemplo de ello lo estamos viendo ahora: la brecha digital que sufren algunos hogares de nuestro país ha hecho mella en la educación al dejar a miles de alumnos sin acceso a la formación por falta de recursos tecnológicos. En casos como estos, será necesario aportar soluciones particulares que velen por que las estrategias planteadas sean lo más inclusivas posible.

Retos para la nueva escuela de septiembre

Ante un contexto en el que siempre ha imperado un formato educativo tradicionalmente presencial, los distintos Departamentos de Educación de las diferentes Comunidades Autónomas, junto con el Ministerio de Educación y Formación Profesional deben centrar sus esfuerzos en abordar este nuevo paradigma. Para ello, deberán apoyarse en aquellos casos de éxito como los que he expuesto al inicio del artículo con el fin de cambiar los métodos pedagógicos de enseñanza tradicionales.

¿Cómo? A través de la creación de espacios reales de educación online en los que los alumnos sean los responsables principales de su formación y acompañados de un profesorado competente, altamente motivador y diestro en habilidades digitales educativas.

Pero cuidado. No se trata solo de hacer uso de las herramientas tecnológicas más innovadoras que encuentren a su alcance. Hablamos más de un cambio en las metodologías de aprendizaje basado en valores y capacidades, y, sobre todo, en las maneras de evaluar. Recordemos, la evaluación en sí no es ni debe ser la finalidad del aprendizaje, sino una de las muchas estrategias para garantizar la asimilación del conocimiento.

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