De cómo el coronavirus salvó la Educación

by Zigor Maritxalar

De cómo el coronavirus salvó la Educación

by Zigor Maritxalar

by Zigor Maritxalar

No, no me he equivocado al titular este artículo. Seguramente muchos de vosotros estaréis pensando en que un título más adecuado sería: “De cómo la educación nos salvó del coronavirus”. Pero no ha sido un error y si continuáis leyendo, pronto averiguaréis el porqué.

Tras varias semanas transcurridas desde el comienzo de esta batalla compartida, y con prácticamente todo el país sometido a drásticas medidas de confinamiento, no es necesario decir que estamos viviendo un momento de gran transcendencia social, política y económica.

Y hoy más que nunca, considero que este es uno de esos momentos en los que las empresas debemos esforzarnos al máximo para actuar con valores y responsabilidad al servicio de la sociedad. Y en tiempos de crisis creo que la continuidad de la educación se convierte ya no solo en esencial, sino en un aspecto verdaderamente crucial para poder seguir adelante.

Como ha ocurrido en otros tantos sectores, la solidaridad se ha apoderado de la educación. Las distintas Comunidades Autónomas y el propio Ministerio de Educación y Formación Profesional han abierto sus portales. Ls editoriales han distribuido licencias gratuitas. Y las redes sociales se han convertido en un repositorio de actividades y clases online bajo el mismo paraguas: fórmate en casa.

Con este panorama por delante, nos encontramos por un lado ante un reto tecnológico, y por otro, ante un desafío cultural y sobre todo, metodológico.

Un antes y un después para la educación

Discutir sobre si la tecnología puede llegar a sustituir lo que ocurre en las aulas o en qué medida debe emplearse en un futuro no tiene ningún sentido ahora. Lo que de verdad importa es cómo estamos llevando a cabo esa formación online y, sobre todo, qué valor añadido podemos obtener de ella para lograr una educación mejor y más eficiente.

¿Podría ser esta crisis sanitaria el empuje que hacía falta para dar el crédito que se merece a esta modalidad de estudio? ¿Estamos a las puertas de presenciar el esperado momento de la implantación de herramientas de e-learning en todos los niveles educativos? Junto con estas cuestiones, me viene a la mente la siguiente reflexión.

Quizá, más allá de plantearnos cómo seguir educando mientras dure el confinamiento, deberíamos pensar en cómo vamos a seguir formando cuando esto acabe. Y sobre todo, si la forma en que lo hacíamos hasta ahora era la más eficiente.

Creo que el uso generalizado de la formación online durante este periodo puede ser una buena oportunidad para:

  • hacer un uso más continuado de ella a partir de ahora
  • mejorar aquellos aspectos que hacen que no sea aún no satisfaga al 100% nuestras necesidades
  • testear y perfeccionar las plataformas educativas que tenemos a nuestra disposición

Precisamente por ello he decidido titular así este artículo. Consciente del potencial que una experiencia como esta puede llegar a tener a medida que se generalice su uso. Y a sabiendas también, del desafío que supone hoy en día emprender este cambio, y los retos que aún están por llegar.

En definitiva, ya sea ante situaciones aislamiento o sin ellas, la formación en general y el e-learning en concreto, son dos ámbitos en los que seguiremos viendo y experimentando grandes cambios. No se trata tanto de cómo enseñamos, sino de lo que enseñamos y lo que somos capaces de aprender cuando nos enfrentamos a circunstancias de este tipo. Y ahora es el momento de demostrarlo.

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