Adaptabilidad y cultura digital, claves para la recuperación económica

by Zigor Maritxalar

Adaptabilidad y cultura digital, claves para la recuperación económica

by Zigor Maritxalar

by Zigor Maritxalar

La pandemia provocada por la COVID-19 ha provocado grandes estragos en casi la totalidad de la economía mundial. Las últimas previsiones publicadas por el FMI perfilaron un escenario peor de lo esperado en el caso de España. Entre otros factores, destaca el elevado peso de sectores como el turismo en nuestro país, que se ha visto parcialmente paralizado debido a las restricciones a la movilidad.

No obstante, al mismo tiempo que este deterioro se ha justificado por el repentino parón económico y el aislamiento, también ha evidenciado que los sectores que se han mostrado más flexibles para teletrabajar y han sabido adaptarse para ofrecer una respuesta alternativa, han sido los menos afectados por la crisis.

Ahora bien, creo que todos somos conscientes de que esta no es una crisis “normal” o al menos, no guarda similitud con ninguna a la que nos hayamos enfrentado con anterioridad. Y como consecuencia, ha tenido y tendrá un conjunto de secuelas que, por su carácter novedoso, todavía no somos capaces de lidiar con todo el éxito que nos gustaría.

La tecnología como instrumento, no como objetivo

Pero hay algo que sí hemos sido capaces de entender en los últimos meses. Y es que somos capaces de adaptarnos, de sobreponernos y de aprender y hacer de aquello que nos ha perjudicado, una oportunidad para responder y superar con éxito futuras adversidades. Y en este sentido, la digitalización ha jugado un papel más que crucial.

Pero para optimizar el retorno de esta digitalización, primero es imperativo acertar plenamente en los cambios y las reorganizaciones. Es necesario reestructurar los principios, las estrategias y culturas empresariales para adaptarlas a este proceso de transformación digital.

En definitiva, se trata de ver la tecnología como un instrumento para el cambio y no un objetivo. Y el abanico de oportunidades que genera es tan inmenso que no hay ningún sector en nuestra economía que no tenga unas tecnologías idóneas para transformarse.

Invertir en una sociedad con más cultura digital

Como ya he mencionado, esta nueva realidad ha subrayado la importancia indiscutible de la transformación digital como un elemento básico para competir en la nueva economía pos-COVID-19. No obstante, el hito de la transformación digital viene de lejos y ha conllevado muchos retos durante las últimas décadas. Pero quizás el más importante haya sido el de movilizar las capacidades de cada empresa hacia un único objetivo: que la innovación tenga efectos positivos, visibles y, sobre todo, duraderos en el tiempo.

Pero alcanzar este objetivo, también exige formar y preparar culturalmente a la sociedad para que sea capaz de interactuar con las nuevas tecnologías. Veamos algunos datos que marcan la hoja de ruta en este sentido:

  • Solo el 53% de la población activa española cuenta con habilidades digitales básicas, según datos de Eurostat.
  • En consonancia, el Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional establece que el 90% de los empleos demandará a corto plazo algún tipo de competencia digital.

Tal y como muestran las cifras, y para un país como el nuestro con una tasa de paro que ronda ya el 15% según la última encuesta de población activa, tenemos que contar un capital humano formado no solo para aguantar los cambios que vienen, sino también para ser capaz de implementarlos.  Todos los indicadores europeos así lo advierten.

Y es que a medida que las industrias adoptan por completo la transformación digital, se necesitan nuevas habilidades para poder acompañar los requerimientos marcados por la tecnología y para apoyar y producir estos cambios.

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